Autora: María Auxiliadora Romero1

Asma y seguimiento de la enfermedad

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que se caracteriza por la obstrucción reversible de los bronquios.

Es fundamental, en primer lugar, un diagnóstico correcto ante la presencia de síntomas como la tos, los pitos o la falta de aire; en segundo lugar, es preciso que se objetive dicha obstrucción por una serie de pruebas; y posteriormente, para un buen control, es importante la participación del paciente en el proceso de su enfermedad.

El paciente con asma debe formar parte activa del seguimiento de su enfermedad y, para ello, debe ser informado correctamente sobre el asma, saber cómo tratar la enfermedad y conocer cómo debe de actuar en caso de mal control de los síntomas.

La implicación
del paciente
con asma durante el proceso de

la enfermedad
es fundamental.

Controlar el asma

Por tanto, una vez diagnosticado de asma, todo paciente debe tener en cuenta 5 puntos para controlar la enfermedad, fácilmente recordables con los dedos de una mano y que son:

Conocer la enfermedad, y para ello, el paciente con asma debe ser informado por el personal sanitario que lo atiende y debe de haber resuelto todo tipo de dudas, temores o falsas creencias. Si lo necesita, puede ampliar información por Internet consultando siempre fuentes fiables, como páginas de sociedades científicas, asociaciones de pacientes u otros recursos que le hayan recomendado los profesionales sanitarios, como la plataforma ChiesiContigo.

Realizar el tratamiento diario prescrito con el dispositivo mejor tolerado y adaptado a su perfil de vida. Hoy en día se dispone de diferentes fármacos broncodilatadores y varios tipos de dispositivos que facilitan la adherencia; además de aplicaciones y modos de recordatorio para no olvidar la medicación.

Hábitos de vida saludables para el asma, como no fumar, evitar factores desencadenantes, como la exposición a aquellos neumoalérgenos evitables, vacunarse correctamente según las indicaciones, realizar ejercicio físico y evitar el sedentarismo y la obesidad.

Acudir a las revisiones médicas periódicas, aunque la persona con asma se encuentre bien. El paciente debe anotar y recordar qué síntomas ha presentado en las 4 últimas semanas, no olvidar si ha precisado atenciones en Urgencias, cambios en la medicación y/o ciclos de corticoides orales desde la última visita. Además, debe informar al médico si toma nuevos medicamentos o si sufre de alguna nueva enfermedad de reciente aparición.

Plan de actuación claro, pues el paciente con asma debe saber cómo intensificar, en el caso de empeoramiento, la medicación inhalada y oral prescrita, así como identificar los síntomas por los que acudir a Urgencias.

Conocer el asma

Por tanto, aunque en el caso del asma estamos ante una enfermedad pulmonar crónica en la que se inflaman y obstruyen las vías respiratorias de forma reversible, con los fármacos actuales, un buen conocimiento de la enfermedad, cumpliendo el tratamiento y controlando los factores desencadenantes de la enfermedad, se puede llegar a estar sin síntomas, es decir, CON ASMA CONTROLADA.

El objetivo de tener el asma controlada es poder hacer una vida normal en el trabajo, en el colegio, con los amigos, disfrutando de las aficiones, practicando ejercicio, etc.

Bibliografía

1.Neumología. Unidad Médico-Quirúrgica de Enfermedades Respiratorias. Hospital Virgen del Rocío. Sevilla.