Autores: Guillermo Estrada1 y Noa Rey2

Tabaco y vapeo

Los cigarrillos ocasionan la muerte prematura de la mitad de quienes fuman y una pérdida media de 12 años de vida. Esto ha llevado a la búsqueda de otros productos o de sistemas de liberación de nicotina que puedan sustituirlos, lo que ha dado lugar en la última década a toda una serie de productos en los que se emplea un calentamiento mediante un sistema electrónico o evaporación de sustancias.

Cuando el sistema calienta tabaco se habla de productos de tabaco calentado (PTC) y cuando calienta una mezcla de sustancias químicas, que puede incluir nicotina, se habla de dispositivos susceptibles de liberación de nicotina (DSLN).

Tipos de vapeadores

Los PTC son productos de tabaco procesado que son calentados en lugar de sufrir combustión, producen aerosoles que contienen nicotina y otras sustancias químicas procedentes de aditivos y aromas añadidos, que son inhaladas por los usuarios a través de la boquilla. Los PTC imitan el comportamiento de fumar de los cigarrillos tradicionales mediante el uso de dispositivos electrónicos de calentamiento.

El 44,3% de españoles de 14 a 18 años ha utilizado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos

Los DSLN tanto vapeadores como cigarrillos electrónicos se definen como “un producto, o cualquiera de sus componentes, incluidos los cartuchos y el dispositivo sin cartucho, que pueda utilizarse para el consumo de vapor que contenga nicotina a través de una boquilla. Los cigarrillos electrónicos pueden ser desechables, recargables mediante un contenedor de carga, o recargables con cartucho de un solo uso”. Los DSLN tienen líquido que puede contener sabores, solventes y nicotina, y al calentar este líquido, se genera un aerosol que se inhala hacia los pulmones conocido comúnmente como vapear. El término “vapeador” consigue, no solo asociar el producto con la inocuidad del vapor de agua, sino evitar el término “cigarrillo electrónico” que podría resultar problemático.

El vapeo en datos

El uso de DSLN está aumentando rápidamente entre fumadores y no fumadores. En 2021 se estimaba que en España había casi 1,2 millones de usuarios. En otros países sus ventas han subido exponencialmente, como es el caso de Italia o Japón, según los datos facilitados por el Comisionado del Mercado de Tabacos. En estos, se aprecia el marcado ascenso de las ventas mensuales, las cuales se han multiplicado por nueve entre enero de 2017 y julio de 2018 en nuestro país. Reino Unido es el país europeo en el que más se ha promocionado el consumo de este tipo de dispositivos, donde lo usan 3,2 millones de personas frente a 7,3 millones de fumadores tradicionales.

Según la Encuesta Europea de Salud en España del año 2020, el 16,4% de las mujeres y el 23,3% de los hombres fuman a diario. El 44,3% de españoles de 14 a 18 años ha utilizado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos y supera el 75% entre aquellos que han fumado tabaco, destacando especialmente el consumo entre estudiantes que fuman tabaco a diario (86,8%). En el grupo de edad de 15 a 24 años, un 10,2% de hombres y un 9,4% de mujeres estaban expuestos al humo de tabaco en lugares cerrados todos los días.

La carga de problemas que trae el tabaco ha sido ampliamente estudiada en todo el planeta. Tenemos claro que tanto el tabaquismo activo como el pasivo van a promover el desarrollo del asma, un aumento de su gravedad y falta de control, y que su abandono está relacionado con una reducción de síntomas, de crisis, disminución del uso de medicamentos y una mejora evidente tanto en el control del asma como en la calidad de vida y de la función pulmonar. La ciencia anima a evitar la exposición al humo en todos los lugares posibles para la prevención del asma infantil y su posterior desarrollo y empeoramiento en adultos.

Tanto el tabaquismo activo como
el pasivo incrementan
la probabilidad de sufrir asma

Vapeo y asma

No hay evidencia suficiente para afirmar que los PTC ni los DSLN sean menos nocivos para la salud que los productos de tabaco convencional, ni para aquellas personas que los consumen, ni para aquellas expuestas a sus emisiones. De hecho, los estudios actuales sugieren que incluso el uso de DSLN y PTC a corto plazo causa efectos similares a los del tabaco.

La cantidad de adultos asmáticos que utilizan cigarrillos electrónicos ha aumentado. Estudios recientes nos dicen que tanto los PTC como los DSLN inducen al tabaquismo y no son mejores para dejar de fumar. Los nuevos productos de consumo, PTC y DSLN, contengan o no nicotina, emiten sustancias potencialmente tóxicas cuando se consumen, como el propilenglicol, glicerina, metales pesados como cobre, cromo, zinc o estaño, partículas PM2.5 y otras sustancias de potencial cancerígeno que por vía inhalada promueven lesiones celulares, estimulan la respuesta inflamatoria, y en dosis altas pueden afectar al desarrollo fetal normal.

Los PTC y DSLN han presentado evidencia en más de una veintena de estudios y revisiones por todo el planeta tanto en el aumento de aparición de asma en adultos como en adolescentes, así como en el aumento de las crisis y mal control en pacientes ya diagnosticados, independientemente si el uso era regular o esporádico. Por otro lado el uso de cigarrillos electrónicos tiene consecuencias para el desarrollo de EPOC y debe ser motivo de preocupación para la salud pública.

En cuanto a la exposición pasiva a estos dispositivos y su relación con el asma, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer consideran que las partículas sólidas son un carcinógeno del grupo I (evidencia suficiente de ser carcinógeno en humanos).

Esto es especialmente relevante para las partículas PM2.5 (aquellas menores de 2,5μm, denominadas partículas finas). Aunque en menor concentración que en los cigarrillos habituales, en el vapor de los cigarrillos electrónicos se han detectado niveles significativos de PM (y PM2.5). Por ello, la OMS recomienda a las Partes del Convenio Marco para el Control del Tabaco que consideren prohibir por ley el uso de cigarrillos electrónicos en espacios cerrados, con el fin proteger al público de la exposición involuntaria a aerosoles de segunda mano.

La evidencia actualmente disponible respalda que los PTC y los DSLN son una amenaza potencial para la salud respiratoria, particularmente en adolescentes con asma tanto si son consumidores activos como consumidores pasivos.

En cuanto a la posible reducción de riesgos, ya existen publicadas revisiones sistemáticas en las que el cambio de cigarrillo tradicional a electrónico no parece reducir significativamente las probabilidades de eventos cardiovasculares.

Conclusión

Tenemos claro que el tabaco tradicional produce tanto un aumento en la cantidad de pacientes asmáticos como una peor calidad de vida y aumento de las crisis en los fumadores asmáticos. En cuanto a las nuevas formas de consumo como PTC y DSLN, cada vez existe mayor evidencia de que todas las nuevas formas de consumo producen más asmáticos y más crisis en los pacientes; y por tanto, un peor control de la enfermedad asmática. Además, no solo no ayudan a dejar de fumar, sino que volvemos a los años 60 normalizando el consumo de sustancias vía inhalada.

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1. Farmacéutico Comunitario en Lorca (Murcia).
Coordinador del Grupo de Respiratorio y Tabaquismo de SEFAC.

2. Farmacéutica Comunitaria. Especialista en Tabaquismo. Secretaria de SEDET.
Miembro del Grupo de Respiratorio y Tabaquismo de SEFAC.